Coronavirus en Argentina: la “segunda ola” será inevitable, ¿qué dicen los expertos sobre lo que debemos hacer?

Científicos consultados por este medio creen que el Gobierno debe cambiar de estrategia, escuchar otras voces y diseñar una red inteligente de testeos.

Seis de siete fuentes consultadas se autodefinieron preocupadas por los rebrotes de coronavirus que, aventuran, golpearán a la Argentina. Más allá del relativo veranito que se respira en el AMBA, donde dominan los barbijos-sub-nariz, parece inevitable que, una vez que afloje la primera ola de Covid-19, venga otra. Nadie se anima al cuándo. Pero cinco de los siete entrevistados matizaron la cuestión: el futuro no está escrito y estamos a tiempo, si se modifica la estrategia, se escuchan otros expertos y se mejora el testeo con una red inteligente para localizar, testear y aislar a toda persona que haya tomado contacto con un caso confirmado.

Dos de las siete fuentes hablaron -off the record- de un rumor: reportan cortocircuitos entre los ministerios de Salud y de Ciencia y Tecnología. Como un matrimonio en crisis, uno de ellos no se estaría sintiendo escuchado. Son chismes en los que nadie profundiza mucho. No por temor a represalias sino por cautela: es ocioso echar leña al fuego cuando el horno no está para bollos. Y el horno somos nosotros.

Clarín le pidió su opinión a cinco científicos del Conicet enfocados en la lucha contra el Covid-19. Entre ellos, Andrea Garmanik (IIBBA-Conicet), Diego Comerci (UNSAM-Conicet) y Rodrigo Quiroga (UNC-Conicet). Se sumaron también Marta Cohen, reconocida médica patóloga argentina que vive en Inglaterra (distinguida hace días por la reina Isabel II), y Sonia Tarragona, subsecretaria de Medicamentos e Información Estratégica del Ministerio de Salud de la Nación.

Lejos quedaron esos días de mayo en que la investigadora Andrea Gamarnik salía en los medios por un desarrollo estrella sacado contrarreloj en su laboratorio: el test nacional CovidAr IgG, capaz de determinar la presencia de anticuerpos contra el coronavirus. ¿Qué ve Gamarnik de la pandemia, ahora, pisando noviembre?

“Estoy muy preocupada por los rebrotes. Ahora tenemos una situación medianamente estable en AMBA porque hay mucha gente guardada en sus casas. Pero como el de al lado se relaja, invita a relajarse. Esto puede ser un problema a corto plazo. Creo que habría que focalizarse en un aspecto crucial que no requiere tanta infraestructura: crear un sistema para el rastreo y aislamiento de contactos estrechos. Requiere organización y es central en este momento”, explicó.

La misma secuencia (rastreo, testeo, aislamiento) fue repetida por todos los entrevistados para esta nota.

Metódica, Gamarnik siguió: “Vamos de lo general a lo particular. El test que diseñamos cumple un rol muy importante y se usa para ver dónde estamos parados: nos permite saber cuántas personas se infectaron, lo que es un dato útil. Pero creo que Argentina hace muy pocos tests diagnósticos”.

“Para testear más, hay que aumentar la capacidad de diagnóstico. Para aumentar la capacidad de diagnóstico hay que generar infraestructura. Pero eso requiere decisiones estratégicas”, evaluó la investigadora.

Es decir, “armar laboratorios nuevos, lo que no es una tarea sencilla… desde el principio de la pandemia se amplió un montón la capacidad diagnóstica, pero habría que multiplicarla por cinco, por lo menos”.

A la altura de la pandemia
A esa capacidad desplegada a medias se refirió también Diego Comerci, investigador principal de la UNSAM-Conicet y quien estuvo a cargo de la producción de un logrado test molecular rápido de Covid-19 (por la técnica de Easy Loop Amplification), que lleva solo una hora y media, y menos equipamiento que la clásica PCR.

Comerci fue claro: “Creo que va a ser un verano complicado, con brotes de dengue, cuyos síntomas son muy parecidos al coronavirus. Creo que vamos a tener rebrotes el año que viene. Esperemos que no”.

Sin embargo, el científico sorprendió con su explicación: “El problema de la Argentina en la pandemia no es de dinero ni de tests ni de voluntad política”.

Según explicó, una vez que se descentralizó la red de laboratorios del ANLIS-Malbrán, por más que se intentó seguir ampliando, “tanto el sistema público como el privado mostraron no tener la capacidad para absorber tantos tests».

«No hubo falta de dinero ni falta de voluntad. Fue incapacidad del sistema. Falta de recursos humanos capacitados para implementar una técnica de diagnóstico molecular”, aclaró.

Como lavarse los dientes
En estos días, Marta Cohen, médica argentina que vive en Europa desde 2003, ve pasar delante suyo la segunda ola de coronavirus del viejo continente. Clarín la consultó luego de que tanto el Presidente Alberto Fernández como el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, hicieran referencias explícitas a potenciales rebrotes de coronavirus en Argentina.

Cohen fue categórica: “Las pandemias duran entre dos y tres años mientras no haya una vacuna. En este momento, Europa se mueve para testear a todos. En el Reino Unido se hacen 350.000 determinaciones por día (N de la R: en Argentina son unas 30.000). Y para diciembre quieren llegar al millón de tests diarios. La única manera de frenar los contagios es testear, rastrear y aislar”.

Según la médica, “va a haber que aprender a convivir con este virus, para lo cual todo el mundo se va a tener que testear seguido con pruebas diagnósticas rápidas: chicos y docentes antes de ir a la escuela, en las universidades, hospitales, geriátricos. Testearse será parte de la rutina”.

“¿Un nuevo hábito semejante a cuál?, le consultó Clarín. “Tal como nos lavamos los dientes, vamos a tener que chequear nuestra higiene viral”, aclaró.

“Buscando cómo justificar que se necesitan más tests encontré un artículo en base a un estudio de familias de Londres. Encontraron más de 39.000 positivos de Covid. De esos, 77% no tenía síntomas. Del restante 23% sintomático, el 83% no tenía síntomas clásicos: ni dolor de garganta ni temperatura, ni pérdida de olfato. Solo cansancio, somnolencia y dolor de cabeza o muscular. El virus circula mayormente entre asintomáticos: hay que cortar el círculo de transmisión con testeo inteligente”, argumentó.

En la misma línea opinó el químico Rodrigo Quiroga, otro de los científicos preocupados por las curvas que no bajan y por las que podrían venir: “Los rebrotes son evitables, siempre y cuando uno mantenga bajo control la circulación viral. Rastreo y aislamiento podrían evitar o al menos combatir una segunda ola. Se vio en Australia y en Nueva Zelanda”.

Pero “fácil, no es. La población relaja los cuidados y el factor estacional, se ve en Europa, tiene su peso, sin contar que la inmunidad parece durar solo unos meses, lo cual quizás alimente los rebrotes. Es una combinación de factores. La clave sigue siendo rastrear, testear y aislar”.

La visión del Ministerio
Desde el Ministerio de Salud Clarín le consultó por estos temas a la subsecretaria de Medicamentos e Información Estratégica Sonia Tarragona, quien explicó que testear “poco o mucho es una consideración relativa. Se debe testear bien, adecuadamente, ya que el testeo es una herramienta para decidir acciones sanitarias concretas”.

La funcionaria agregó que “testear inteligentemente no es copiar recetas de otros sino diseñar una estrategia particular para cada una de las realidades bien diferentes de Argentina, donde no tenemos ni los mismos recursos humanos ni los mismos recursos para diagnóstico, ni las mismas capacidades tecnológicas”.

En cuanto a si se modificará la “estrategia” oficial, dijo que “desde el día uno se está modificando en cada momento, en cada contexto y en cada lugar”, y señaló que “decir que no se ha modificado la estrategia es desconocer lo que se hace diariamente”.

Finalmante, agregó: “Podríamos seguir expandiendo el testeo, por supuesto que sí, pero siempre en una estrategia focalizada y dirigida… creer que la expansión de los testeos nos trae soluciones, es simplificar en extremo un problema complejo, que en el mundo entero, no ha podido ser resuelto”.

El debate es álgido y conviene darlo. Para Gamarnik, en cambio, falta liderazgo y claridad precisamente “para aprender de lo que pasa en otros lados”. Sin embargo, aclaró, “estamos a tiempo de aprender y corregir. Uno puede decir ‘no se hizo a, b y c, pero miremos para adelante porque lo que viene lo podemos llevar mejor”.

Y, por fin, propuso: “Creo que expertos en comunicación deberían estar trabajando a la par de los infectólogos, epidemiólogos, informáticos y sociólogos. Sería sinérgico que el Ministerio de Ciencia y el de Salud trabajaran más conjuntamente. Los científicos estamos acostumbrados a saber que se aprende a medida que se avanza. Es imperioso amoldarnos a la nueva información; tener la flexibilidad de cambiar y aggionarse. Hay coronavirus para rato”.

Comentarios de Facebook

Comentarios