Efecto Dolar: electrodomésticos: faltan desde celulares y TV hasta heladeras y hornos

Fuentes del comercio y la industria hablan de “inconvenientes” en la provisión y de “quiebres de stock”. El dólar y la cuarentena, detrás de los problemas.

La misión parecía simple: conseguir una procesadora de mano, de esas conocidas como mixers o minipimers. Daniel pensó que sería apenas un trámite, pero no. «Acudí primero a las tiendas más conocidas, y me sorprendió ver tan pocas opciones. Ofrecían sólo marcas muy económicas, que no me inspiraban confianza. Y, si no, unas profesionales de alta gama por $ 16 mil, $ 20 mil o más. Nada intermedio ni de las marcas que yo buscaba, como Philips o Atma. Terminé en Mercado Libre, donde también hallé muy poco», relató el hombre a Clarín.

Experiencias como la de este vecino de Villa Crespo se volvieron comunes en la Argentina, y no sólo con pequeños aparatos para la cocina. Quienes buscan todo tipo de electrodomésticos están encontrándose con una oferta notoriamente reducida en tiendas físicas y online. Por eso la gente, en vez de adquirir lo que tenía en mente, termina muchas veces resignándose a “lo que hay”.

Celulares, tabletas, notebooks y televisores están entre los rubros más afectados. Pero también heladeras, lavarropas, calefones y termotanques, y hasta cocinas y microondas. Lo detectó Clarín en un relevamiento y lo confirmaron seis fuentes independientes del comercio y la industria del sector, que hablan de «inconvenientes» en la provisión y de «quiebres de stock».

«Desabastecimiento no hay, pero sí problemas de abastecimiento en varias categorías. Aunque hay productos, puede haber menos opciones», reconoce el director comercial de una importante cadena, en la que piden no ser nombrados.

La semana pasada, por ejemplo, en las tiendas online de dos cadenas del rubro no había TV de 32 pulgadas de Samsung ni de LG, las dos marcas líderes. Tampoco tenían la línea estándar de los celulares tope de gama, con el iPhone a la cabeza.

En heladeras, de las Whirlpool sólo ofrecían contados modelos: 2 en un caso, 3 en otro. Se veían escasos microondas. Y en calefones Longvie ofrecían sólo uno, el de 14 litros con tiro natural; en una de las tiendas, incluso, ese era el único calefón disponible.

«A raíz de la pandemia, muchos productos han tenido mayor demanda que lo previsto. Por ejemplo, todo lo que es electrónica y notebooks para estudiar, trabajar y entretenerse en el hogar. La gente también buscó muchas heladeras, lavarropas y todos lo que se usa para cocinar. Fueron justo esas categorías las que más inconvenientes de abastecimiento registraron. Porque en paralelo, y por diversos motivos, hubo una reducción en la oferta», explica Diego Botana, director Comercial y de Retail del Grupo Garbarino.

Detrás del fenómeno, un cóctel de motivos
Como los faltantes crecieron en coincidencia con la disparada del dólar paralelo, no faltan quienes sospechan que podrían deberse a la especulación de importadores, fabricantes o comerciantes, que hayan dejado de vender a la espera de una devaluación, como está sucediendo en otras industrias.

En el sector, sin embargo, descartan que algo así pueda estar pasando a gran escala. Sí destacan que la brecha récord incrementó aún más el interés de la gente por adquirir electrodomésticos, cuyo precio se vincula al dólar oficial. Pero, a la hora de explicar los faltantes, apuntan principalmente a cómo la cuarentena complicó la producción local y a las trabas para importar.

Las fábricas locales, cuentan, pasaron meses enteros sin funcionar, mientras las tiendas seguían vendiéndole al consumidor. Y ahora, en muchos casos, aún no logran ponerse al día con las entregas. Primero, porque los protocolos las han obligado a funcionar en jornadas reducidas y con menos personal. Segundo, porque los contagios de coronavirus en las mismas plantas obligan a menudo a frenar la producción. Y tercero, porque iguales problemas tienen sus proveedores de insumos.

En Tierra del Fuego, por caso, fuentes de la industria electrónica recuerdan que las fábricas de Río Grande estuvieron dos meses paradas al inicio de la cuarentena, y luego otras tres semanas en agosto, mientras que las de Ushuaia pararon una semana en septiembre. Atribuyen a eso -y a cómo los protocolos limitan el volumen de producción- la escasez de celulares y TV.

Obstáculos similares sufrió la producción de heladeras en provincias como Buenos Aires y en Santa Fe; las de termotanques y calefones, en el GBA y en San Luis; y la de lavarropas y secarropas, en Córdoba, según pudo saber este medio.

«No vemos ninguna actitud especulativa ni del canal ni de los proveedores; de hecho, estamos todos operando con bajo stock», resume Santiago Martínez, director de Ventas del Grupo BGH. «Por la pandemia -explica-, hubo una demanda imprevista de productos como notebooks, televisores, categorías de Gaming y aires acondicionados. Y, en paralelo, el Covid-19 tuvo un efecto sobre la capacidad de producción, lo que implica una menor oferta en el mercado.»

«Se venía trabajando con niveles de inventario muy acotados y, tras casi dos meses con las fábricas cerradas, la puesta al día fue compleja», complementa Diego Puhl, director de Digital Appliances de Samsung. «Hoy nos está costando más con los microondas porque está muy alta la demanda. Con el resto, en línea blanca, venimos mejor, aunque puede haber quiebres de stock temporarios en productos y modelos puntuales», añade.

Las fuentes del sector consultados afirman no tener de momento problemas para importar insumos para producir. Pero algunos sí reportan demoras y trabas para el ingreso de productos terminados. En general, modelos de alta gama que no se fabrican a nivel local por falta de escala.

Una conocida marca internacional, por ejemplo, dice a Clarín que este año sólo pudo importar la quinta parte de lo previsto, por «limitaciones o demoras» en el aval oficial a las operaciones y la provisión de los dólares. Por esto, varias heladeras no frost, freezers y lavasecarropas de ese sello se volvieron figuritas difíciles en los locales.

Por el aislamiento y la brecha cambiaria, rebotó la demanda
«Pese a la crisis, hoy el problema no es la demanda, sino la oferta de electrodomésticos. Hay gente en las tiendas queriendo comprar. El interés está, e incluso tiende a crece. Lo que a veces faltan son los productos». Así resume una importante empresa del rubro la situación actual.

Fabricantes y vendedores de tecnología y artefactos para el hogar coinciden en que, tras un impacto inicial de la cuarentena, la demanda rebotó y hoy sigue un camino de recuperación. Y atribuyen esto a un combo de factores. Por un lado, a que el aislamiento social generó necesidades muy concretas de equipamiento. Por otro lado, a una sensación de conveniencia económica en la que tuvo mucho que ver la más reciente escalada del dólar blue.

Se supone que los precios de estos productos están fijados en función del dólar oficial, y eso los hace ver baratos para quien tiene ahorros en dólares y los cambia en el mercado informal. Se suma a eso que el costo en pesos puede pagarse con tarjeta en 12 o 18 pagos a tasa subsidiada y con tres meses de gracia de los planes oficiales Ahora.

«Se juntaron varios factores. Por trabajar o estudiar en cuarentena, las familias necesitaron notebooks e impresoras, y vieron la necesidad de sumar o modernizar el televisor, la heladeras, la cocina… Las ofertas y las cuotas sin interés para productos nacionales fueron un impulso para invertir en vivir mejor, así como los límites para utilizar ese dinero en vacaciones o en comprar dólares», explica Botana, de Garbarino.

La Encuesta de Electrodomésticos del INDEC marcó que las ventas en el país, tras llegar en abril un piso de $ 7.199 millones, tuvieron un rebote y llegaron a $ 14.473 en junio (último dato), un 46% más que el mismo mes de 2019. En los meses siguientes la tendencia habría continuado, según creen en el sector.

«En el acumulado, el mercado está este año por debajo del año pasado, pero la pendiente es positiva. La buena noticia es que empezó a crecer», indican en Samsung. «La gente, al estar más en la casa, empezó a demandar muchos hornos, campanas, anafes y microondas. También aspiradoras, cuya venta al inicio de la pandemia nos creció 300%», suman.

En la marca surcoreana tuvieron también ventas mayores a lo esperado de equipos de alta gama, como heladeras side by side. Y lo mismo les pasó en celulares: la demanda de la gama premium, dicen, creció más de un 50%, algo que atribuyen a que, «por la diferencia cambiaria», ahora acá se consiguen a precios «hasta un 40% más baratos» que en Estados Unidos.

«Tal es así que los modelos Galaxy Z Flip y Galaxy S20 agotaron las unidades disponibles a sólo 48 horas de iniciada la venta y el Note20 fue la serie de Note más vendida en Argentina desde su lanzamiento. Además, creció también la demanda de otros equipos premium, como Galaxy S10 y Note10», destacan.

En el segundo trimestre, marcado por la cuarentena dura, el 21,7% del gasto en electrodomésticos fue para televisores y equipos de video y fotografía; un 16,9% para productos de telefonía; y un 12% para computadoras y sus accesorios. Un 13,3% de lo pagado por la gente se destinó a cocinas, hornos, calefactores, calefones y termotanques; un 10,1% a aparatos de lavado; 8,8% a heladeras y freezers; y un 4,9% a pequeños electrodomésticos.

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